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¿Es el juego simbólico incompatible con el método Montessori?

Posted on 23 julio, 2020 in Curiosidades Formación

colegio montessori madrid

En el colegio Montessori Madrid se parte de la base de que los niños en edades comprendidas entre los 0 y los 6 años se encuentran en plena construcción de su ser, es decir, están intentando entender el mundo que les rodea.

Dentro de esta filosofía se entiende que en este caso y a estas edades en las que todavía no entienden su mundo es de vital importancia centrarse en que lo comprendan y no mezclar este mundo con otros de fantasía.

De ahí seguramente surja la afirmación de que el juego  simbólico según Montessori no es válido, pero en realidad deberíamos hacer tres distinciones. Diferenciar entre la realidad (que es cómo aprenden en los colegios Montessori), el juego simbólico y la fantasía.

Entendemos como juego simbólico aquel en el que los niños simulan  situaciones u objetos que no se encuentran en el momento del juego, pero que SÍ son reales. Este tipo de juego empieza más o menos a los dos años de edad y es uno de los más representativos en cualquier infancia.

Mientras que fantasía es una realidad totalmente inventada, es decir no hay elementos de este mundo (como puede ser jugar a los extraterrestres). Es aquí donde encontramos  la confusión entre vida práctica, imaginación y fantasía.

 

La imaginación se potencia con Montessori

Según nuestro método es importante que el niño primero entienda el mundo en el que vive, de ahí la importancia de mostrarle la realidad a través de experiencias reales en la etapa de 0 a 6 años.

Las actividades de vida práctica se convierten en el pilar del método en esta etapa. Para que nos entendamos, si tenemos a nuestro hijo en casa siguiendo el método deberíamos jugar con él en una cocina de verdad o trasplantar  plantas de verdad, etc.

Gracias a las actividades de vida práctica favorecemos su concentración, comprensión real, independencia, que entienda la necesidad del orden. Aparte de enlazar las demás áreas y servir para la la Educación Cósmica, otro de los pilares fundamentales  Montessori y de la educación alternativa.

 

¿Cuándo surge la necesidad de integrar vida práctica con simbología?

En los colegios Montessori se realizan actividades preparadas de Vida Práctica, pero tendremos que tener en cuenta que nos encontramos en ambientes preparados para ello y con un tiempo determinado.

Según Montessori los niños tenían atención plena durante las tres primeras horas del juego, después de este tiempo  su mente necesitaba “desconectar” y centrarse en otros aspectos.

En nuestros hogares, durante las vacaciones o los fines de semana no tendremos a los niños solamente tres horas sino que se traducirá en una jornada completa. por ello la vida práctica puede ocupar solamente una parte del día.

Aparte de que solamente podremos dedicarnos a la vida práctica si disponemos de las  herramientas necesarias. Pero fuera de estos dos supuestos no quiere decir que con los niños no podamos jugar de forma simbólica o a través de roles.

¿Cuándo se integra lo simbólico y Montessori?

Cuando le mostramos al niño que los juegos simbólicos son simplemente una representación de la realidad. Cuando un niño ya ha visto una cocina de verdad, ha interactuado con ella, la ha manoseado, ha visto su funcionamiento…

Es ahí  cuando el juego simbólico se diferencia de la  fantasía, porque todos los elementos de este tipo de juego provienen de la realidad de nuestro pequeño. Si el niño ya ha vivido este tipo de representaciones reales que tenga juguetes que representen estas no implica ningún problema.

Si que es cierto que dentro del colegio Montessori Madrid el niño experimentará siempre con la vida práctica, manipulando la realidad para que, durante el tiempo que esté allí pueda obtener la mayor concentración posible en los ejercicios.

Para que entienda por  ejemplo, que si un vaso de cristal se cae al suelo lo más probable es que se rompa. En  nuestros hogares, al pasar tantas horas, es necesario que experimenten otras formas de juego.

Lo que no implica que el juego simbólico sustituya de ninguna forma al práctico, sino que es una representación de este. Si favorecemos las experiencias reales proporcionándole por ejemplo tierra o una pala de verdad, para que entienda cómo se trasplanta una maceta no hay ningún choque de metodología o problema en tener un jardín de juguete, una  cocinita o un carrito de bebés.

Estos juegos simbólicos les aportarán beneficios extra como el de comprender y aprender a ponerse en el lugar de los diferentes roles, desarrollar las diferentes competencias (matemáticas, lógica,  movimiento…) o a favorecer su imaginación y creatividad.